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1960, un año de transición

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Tras salir de Los Tres Ases, Marco estaba otra vez sin nada. Podría pensarse que como había formado parte de un grupo exitoso, él mismo sería reconocido, pero no fue así: sin Los Tres Ases nadie conocía a Marco Antonio.

Hubo personas que alentaron su salida del trío. Uno de ellos fue Paco Malgesto, animador de la televisión mexicana y gran amigo de Marco. Él quería que Marco fuera conductor de televisión o maestro de ceremonias, sin embargo, ese no era su camino.

Otros le dijeron que cómo era posible que dejara el trío más famoso de México para irse a la nada. El primero en quejarse fue Mariano Rivera Conde, director artístico de la RCA Victor, quien le dijo hasta de lo que se iba a morir al enterarse de la noticia. Una vez que hubo pasado su enojo, Marco le pidió que le recomendara algún lugar para trabajar, y Mariano lo refirió con Félix Cervantes, dueño del recién estrenado Teatro Blanquita, para ver qué le podía ofrecer.

En verdad que Marco era un don nadie: Félix Cervantes lo aceptó sólo porque Mariano se lo había pedido, y le ofreció pegarse al elenco del teatro como comodín, es decir, para fungir como patiño (el personaje que los cómicos usan como blanco de sus bromas durante el espectáculo), bailarín, maraquero, anunciante o lo que fuera, en dos tandas por día todos los días.

En el Blanquita trabajó al lado de artistas como Julián D’Meriche, Fernando Soto Mantequilla, José Jaso Resortes, el Borolas, el creador de Neto y Titino, o Beto El Boticario, entre muchos otros más. Marco llegó a hacer todo tipo de papeles, desde galán hasta rabo verde.

"Mi estancia en el Teatro Blanquita disipó mi tristeza de haber dejado a Juan y a Héctor. Mis compañeros me abrigaron con su calor humano, tendiéndome su mano, me regalaron su experiencia y me trataron con cordialidad. Me incluyeron en su grupo, en su bohemia y en sus juegos. Nunca me divertí tanto como en ese tiempo"

El director artístico de la compañía le dio la oportunidad de cantar una canción por noche. Y Marco cantó Luz y sombra, de Rubén Fuentes, durante mucho tiempo, no sólo en el Blanquita sino en muchos recintos más, y de hecho, esa canción dio nacimiento a su primer disco como solista.

Con Rubén Fuentes Marco llevaba excelente relación, y con frecuencia lo invitaba a su casa-estudio a comer junto con otros compañeros. Uno de esos días, en el que Chucho Zarzosa y su quinteto estaban grabando, al ver que sobraba una hora de estudio que nadie aprovecharía, Marco se acercó al maestro Fuentes y le preguntó si podía grabar Luz y sombra acompañado del quinteto. Todos estuvieron de acuerdo grabó la canción y, como se necesitaba un lado B para formar un disco sencillo, grabaron también Una vez nada más todo ello en tan solo 50 minutos. La canción se convirtió en un éxito instantáneo en la radio.

Si bien para Marco Luz y sombra fue su primer éxito, para el propietario del Teatro Blanquita llegó a ser una molestia: harto de que por meses la cantara en todas las funciones, llamó a Marco y le dijo que buscara otro trabajo porque sólo sabía cantar una canción, y no le iba a continuar pagando su sueldo para escucharla diario. Es decir, que lo quería correr.

Pero Marco no se dejó: defendió su trabajo y le dijo que no se iría del teatro aunque no le pagara ni un quinto. Llegaron al acuerdo de reducirle el sueldo a la mitad con la condición de que de cambiara canción. Dicho y hecho, al día siguiente, Marco quitó Luz y sombra y por veinte días Como un lunar de Álvaro Carrillo, pero la noche veintiuno alguien del público volvió a pedir Luz y sombra. Para Marco este fue el primer elogio de su carrera como solista.

Continúa...

 

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